28-06-2020

El empleado policial era muy querido en su Villa Ángela natal. Al momento del hecho, se encontraba junto a su esposa e hijos. No dudo en dar su vida, para ayudar a una persona indefensa.

“Nos acostumbramos a todo menos a la muerte y mucho menos a la muerte de aquellos a los que les ha llegado por defender a los otros, sentimos la necesidad de decirlo, sentimos la necesidad de rescatarlo”.

Este hecho, ocurrió en 1963, el por entonces Agente Apolonio Flores, se alejaba de su domicilio a cumplir servicio, pese a la oscuridad de la noche y la escasa iluminación pública, pudo advertir que en medio de la calle dos hombres intentaban agredir a una mujer, motivo por el cual, impulsado por el deber de actuar como un funcionario policial, se aproximó a ellos con intenciones de cesar la situación.

Al acercarse para cumplir su cometido, uno de los sujetos sin mediar palabras y sin dar tiempo al Agente Romero a la menor defensa, le aplicó sendas puñaladas,  ocasionando su muerte instantánea.

De inmediato, intervino el juez Doctor Luis Peroti, que se domiciliaba en las inmediaciones, conduciendo al funcionario herido hasta el Hospital local, pero ya para ese entonces Romero había fallecido.

Las primeras diligencias policiales permitieron inferir que los autores del alevoso crimen resultarían ser dos hermanos, oriundos de la Provincia de Corrientes y que se encontraban en la ciudad por razones de trabajo en la recolección de algodón, no logrando la captura de estos.

El sepelio de los restos del Agente Romero dio lugar a una sentida demostración de pesar, por tratarse de un joven Policía perteneciente a una antigua familia de Villa Ángela. El extinto se había destacado entre sus iguales por sus condiciones de hombre de bien y demostrando ser un eficiente servidor del orden.

El nombre del Agente Apolonio Romero se encuentra registrado en la placa levantada en memoria de los Policías caídos en cumplimiento del deber.

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